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Las comunidades de vecinos, fuente de empleo para morosos y parados



La crisis dispara el número de propietarios que se encargan de la limpieza o el mantenimiento para saldar sus deudas o como salida laboral.

 

Dice que cuida los jardines y las instalaciones como si se tratara de su propia casa. De hecho, prácticamente lo es. Desde hace siete años, Walter Ríos es el responsable de mantenimiento de la urbanización de Benalmádena en la que reside. Tras acumular cuotas de la comunidad impagadas por valor de más de mil euros, este argentino planteó a sus vecinos saldar la deuda trabajando a un precio más económico del que se venía pagando a diferentes empresas. Se dio de alta como autónomo y en el primer año pagó todo lo que debía, pero sigue encargándose de que puertas, bombillas o cámaras de seguridad estén a punto a cambio de un sueldo de unos 1.500 euros mensuales.

 

Como él, otras muchas personas han encontrado en el autoempleo en las comunidades de vecinos malagueñas una forma de saldar sus deudas o de encontrar una salida laboral. Un fenómeno que está en auge ante el aumento del paro y la morosidad en los últimos años, según el presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Málaga, Fernando Pastor, que defiende las ventajas de esta alternativa «siempre que se lleven a cabo todos los requisitos legales, se le dé de alta en la Seguridad Social y se tenga un plan de prevención de riesgos laborales».

 


Por una parte, en el caso de los deudores se cobra un dinero que de otra forma tardaría años en recuperarse y obligaría tal vez a iniciar un largo proceso en los tribunales y, además, se «ayuda a personas que lo están pasando mal» debido a la crisis económica, apunta Pastor.

 

El interés por el autoempleo en las comunidades de vecinos es tal que llegan a producirse conflictos cuando hay más de un propietario dispuesto a trabajar para el resto de los residentes. Es el caso de una urbanización de la Costa en la que tres mujeres se han interesado por la limpieza de los bloques y zonas comunes. «Cuando se plantean estos problemas intentamos llegar a un acuerdo», señala el administrador responsable de este conjunto residencial, que explica que se les hace contratos temporales por varios meses a cada una de las vecinas para que las tres puedan beneficiarse.

 

A Walter Ríos, por el momento, no le ha salido competidor. Asegura que sus vecinos están muy contentos con el trabajo que realiza desde hace cinco años, aunque «siempre hay alguien a quien no le parece bien». «Dicen que es imposible que una sola persona se encargue de tantas cosas», apunta. Porque este argentino de 43 años que llegó a Málaga en 2002 se ocupa prácticamente de todo: de mantener a punto las cámaras de seguridad, el ascensor o las puertas del aparcamiento, de la instalación eléctrica, de la piscina o de cualquier avería que surja en la urbanización de Benalmádena en la que reside.

 

 

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